Algo retumba en el pecho. Como un gigante que da golpes por salir.
El calor abrasador del sol y la humedad nos dan la bienvenida a esta ciudad de grafitis y letras raras. Después de haber intentado descansar un rato aparece el gigante. No puedo esperar, la impaciencia me domina. Aprieto los dientes y abro bien los ojos al asomarme a la ventana. El sol se pondrá en pocas horas pero tengo la sensación de que el día aun tiene mucho que darme.
Siento el cosquilleo de antes de un beso y el entusiasmo de un regalo por sorpresa. La vida es un regalo. Si la sabes decorar y ponerle lazos.
Empieza la aventura.
Otra nueva.
Respiro profundamente, con el abdomen y con cada uno de los poros de mi piel. Quiero empaparme de cada pequeño detalle. No dejarme nada por hacer. Ya tengo preparada la libreta y la pluma. Para plasmar como yo sé cada sentimiento indefinido y ponerle letras, que no nombre.
De nuevo Wanderlust. Para hacerme despertar, volar una vez más y al mismo tiempo acercarme a suelo.
Descalza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario